sábado, 20 de marzo de 2021

31. No sirvo para esto.

 

Un curiosos sabor a hierro despierta a Midori de su profundo sueño, sus labios están secos, horriblemente secos, sus comisuras sangran ligeramente, y duele. 

El lugar donde se encuentra le es familiar, hasta donde recordaba, hacía una noche que lo había dejado. Se incorpora en la cama, las sabanas blancas y frescas le piden que se quede otro rato, pero Midori no les hace caso. Sale de la habitación, tambaleando por una extraña razón, en la sala está Darkness tomando un café, Hansel mira la TV y Delico parece estar haciendo la limpieza. Siente un alivio en su corazón. 

Midori: Buenos días chicos...

Los tres la voltean a ver, sonríen. Pero algo no está bien, un escalofrió largo recorre su espalda, provocando que se retuerza ligeramente. En un abrir y cerrar de ojos, sus amigos ya no están. La casa se vuelve solitaria, silenciosa...Midori camina al centro de la sala, confundida, un agujero inmenso emerge del suelo, y unos lazos negros la arrastran hasta la oscuridad. 


Salta de la cama, gritando y bañada de sudor, Neo y Miram la observan, tranquilos. Miram se acerca ofreciéndole un vaso de agua y un paño, pues sus labios sangraban de los secos que estaban. La habitación era la misma donde Delico alguna vez se hospedó en casa de Neo.

Neo: Nos alegra verte despierta, pequeña.

Miram: Estuve pegada a ti por días, intentando curar las quemaduras y heridas de bala...creí que no despertarías tan pronto.

Midori se toma la cabeza, no solo se siente pesada, también percibe que, su frondoso y largo cabello...ya no estaba, se sentían mechones ásperos, su...su cabello...Intenta observar las puntas, la sensación de estas no es agradable.

Miram: Tuve que cortarlo, lo siento mucho, sé que te gustaba demasiado. El fuego lo hizo añicos.

Midori: ¿Y...los demás? ¿Darkness, Delico...Han?

Neo y Miram se voltean a ver serios, ninguno de los dos quería decir algo, pero no es un asunto que se pueda ignorar.

Neo: Se los llevaron, ¿no lo recuerdas?

No podía procesar aquellas palabras, hasta que una punzada en la cien la hizo regresar a sus sentidos.

Midori: ¿Cuántos días llevaba dormida?

Neo: Casi una semana.

Midori: ¿Qué?...¡¿Una semana1!? En este punto ya nadie debería estar vivo....yo...aaaaaaah. 

El sentimiento de impotencia logra sacarle unas lagrimas de frustración.

Midori: ¿Por qué no me llevaron? ¡Por qué! — Solloza.

Neo: No todo está perdido, créeme. Si estás tú aquí, es porque el destino quieres darle una oportunidad.

Midori: ¿Pero qué puedo hacer yo? No tengo blood control como Delico, ni controlo la oscuridad como Darkness, o soy un fantasma como Hansel, ellos dependiendo de mi...están jodidos. 

El silencio solo hace apreciar el llanto de Midori. Daerlix entra a la habitación, con alimentos para Neo y Miram. Se da cuenta que no es el mejor momento, sin embargo se acerca a ella y la abraza.

Daerlix: Es normal que despiertes sintiéndote débil e incapaz en esta situación, pero no estas sola en esto, Mido, no estás sola. — Resguarda fuertemente el cuerpo de Midori contra su pecho.

Midori termina en un llanto profundo, que solo se apaga yendo a dormir otra vez.


En la noche de aquel mismo día, Neo, Miram y Daerlix comparten un poco de tiempo en la sala de estar, si bien, parecía un momento en el que pudieran descansar despreocupadamente, las dos chicas temían que en cualquier instante alguien irrumpiera a la puerta, de una forma violenta o no. 

Daerlix: Olvide mencionar que ayer visite la vieja casa de mi tía, con la esperanza de encontrar algo crucial para encontrar a Delico.

Miram: ¿Y qué pasó?

Daerlix: No encontré nada...más que una carta dirigida a mí.

Neo: ¿Ya la leíste?

Daerlix: Todavía no.

Miram: Uuuh, ¿lo harás para nosotros?

Neo: No creo que sea buena idea, algo me dice que su contenido es muy personal — Toma un poco de té.

Miram: Oh, en ese caso, hazlo cuando estés solita, sí sí. — Toma una galleta con relleno de frambuesa de la bandeja, y la come despacio.

Daerlix: ¿Algo personal?... — Observa el sobre ligeramente arrugado.

Neo: En otro tema, tenemos que ayudar a Midori que salga de esto.

Miram casi se atraganta con las galletas al escuchar aquello.

Miram: Neo, sabes que no servimos para el combate...¡hablo por los dos!

Daerlix: Yo, no me negaría a ayudar a Midori en el campo de batalla.

Miram: Eres tan valiente —Sus ojos tienen un brillo de asombro.

Neo: No me refiero a que entremos a la casa de los Dolce Pianto, hablo principalmente de la ayuda emocional. Sé que hay gente dispuesta a pelear junto a ella, o a arriesgarse.

Miram: ¿No has tenido alguna premonición sobre todo esto?

Neo: Si te dijera, estaría arruinando lo que viene.


Luego de una corta charla, todos deciden irse a dormir. Cuidar de Midori era agotador, no tanto por el esfuerzo, emocionalmente estaba acabando con todos. Pensar que aquellos chicos, con pasados borrosos y tormentosos, misteriosos y un tanto tercos, como sea, habían aprendido a sobrellevar la vida, y se habían vuelto una familia, amigos, amigos de todos los presentes en la casa. 

Antes de ir a la habitación que Neo le había dado para descansar, Daerlix decide salir al jardín de enfrente, la brisa de una lluvia reciente todavía podía impregnarse en su rostro, frío, el pasto mojado, las estrellas apenas y pueden verse, pues las nubes son mayormente espesas.

Se sienta en el escalón de la entrada, frente a la puerta. En sus manos está la carta que habían escrito para ella, sin remitente, solo su nombre escrito con una caligrafía curiosa. 

Abre el sobre con cuidado, desdobla la hoja. Su corazón late fuerte, siente en su pecho una punzada, las ansias de saber que decía por fin iban a ser calmadas. 


Daerlix:


Cuando leas está carta, seguramente esté volando a otro lugar. Los chicos tuvieron una curiosa idea de irnos a una isla, muy muy lejos de aquí. Lo siento mucho por ellos, llevo un peso conmigo, y es saber que han abandonado su vida en está ciudad solo para mantenerme a salvo, aunque ellos digan que no es la gran cosa, conozco perfectamente la sensación de alejarse de casa. 

Respecto a eso, han pasado casi dos años desde que llegué aquí. Creo que nunca tuve la oportunidad de contarte a detalle todo por lo que pasé para estar donde ahora. Mi niñez fue muy dulce, mi adolescencia un tanto difícil, y ahora...estoy teniendo tragos amargos ,...y dulces de la vida.

Tener que moverme de casa fue difícil, dejaba atrás a mi abuelo, quien me crio, en un estado de salud delicada, sin embargo no podía imaginarme que algo le pasara por mi culpa. Luego de deplorarme que lo dejara solo, que él estaría bien sin mi, unos hombres pertenecientes a la mafia vinieron a buscarme directamente a casa. 

Neo me encontró mal herido a proximidades de la ciudad donde él vive. Sí, viví en su casa por un tiempo, él y Miram son personas muy agradables, si quieres, no pierdas el contacto con ellos, son de gran ayuda. Luego por cosas del destino, Hansel y las demás vinieron a buscarme...

Perdón si te estoy aburriendo con esto, le doy muchas vueltas a lo que te quiero escribir realmente, pero me pesa haberme ido sin conocernos todavía mejor...

¿Recuerdas el día que nos conocimos? Entre la multitud, robaste mi atención enseguida. Desde ese día no dejaba de pensar en tu sonrisa, y tu dulce voz. Tu amabilidad, risa, incluso los pequeños gestos que haces al hablar, observarte solo ocasiono que mi estomago experimentara sensaciones curiosas, Midori llama a esto Mariposas. Me explico que pasa cuando a las personas les gusta alguien.

Tal vez parezca ridículo, pero nunca había experimentado esto. Donde crecí, la población era mayormente de ancianos, y curiosamente, yo era el único niño de ahí. Quiero decir, que no tengo nada de experiencia en el amor, y este tiempo que te he conocido, me has hecho sentir cosas, cosas agradables por las que estaría dispuesto a pasar otra vez. Porque estar cerca tuyo hacia que mi corazón palpitara mas rápido, hacías que sonriera sin razón especifica. Deseo compartirte las emociones positivas que provocas en mi. 

Sin embargo, no seré capaz de decirte todo en persona. Te he escrito esto porque quiero sacarlo de mi pecho. Pero no soy hábil con las palabras, no sirvo para esto.

Daerlix, donde sea que me encuentre, te llevare conmigo en el corazón. Si en el futuro las cosas mejoran, no dudare ni un segundo en regresar a la ciudad, donde mis emociones estallaron al conocerte.

Sin rodeos,

Me gustas. 


-Delico Bloodmoon.





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Me morí por un largo rato. Llevo un año y meses que me cuesta mucho sacar mi lado creativo (dibujar y escribir). Y si no me lo propongo, las ideas nunca van a llegar, directamente tengo que escribir algo para pensar en una continuación. 

Mis dotes para la escrituras son un fiasco, sumando que me cuesta imaginar una continuación clara para el blog, todo es un desastre.

No me voy a presionar, cuando tenga ánimos haré el esfuerzo de sacar un capitulo. Lamento las demoras.

Si lees esto, gracias por no abandonar y dejar de leer mi blog, Xime. 

¿Cómo reaccionara Daerlix luego de leer la carta?


Luna



jueves, 3 de septiembre de 2020

30. Bon Voyage.


Midori termina de hacer su apretada maleta. La habitación donde se hospedaba vuelve a estar como se la entregaron, vacía, fría y triste. En una horas dejaran esta vida que tanto les ha enseñado, buenas y malas cosas. Midori se asoma por la ventana, el viento frió recorre sus mejillas, su cabello revolotea ligeramente, el cielo tiene un bonito color azul, las pocas nubes lucen blancas y esponjosas, el día anuncia la próxima llegada del otoño. Estos días le causan una fuerte sensación en el pecho, una sensación de felicidad y esperanza. — Que bien se siente estar vivo.


Puede observar a su buen amigo salir al jardín y sentarse donde antes vivía aquel espíritu en pena. El gran árbol dejaba bailar sus hojas conforme al soplar del viento. Se aleja de la ventana y toma su maleta, con dificultad la baja de las escaleras, es pesada. La deja en la sala de estar, donde Darkness leía un libro con la pasta negra y un circulo rojo en medio. 

Se sienta a un lado de Delico, quien parece escribir algo.

Midori: ¿No te parece magnifico? 

Delico: ¿Qué cosa? — La voltea a ver, inclinando su cabeza por la curiosidad.

Midori se acomoda en el pasto. — Poder disfrutar de nuestro ultimo día con este clima.

Delico: Oh, claro. Es agradable.

Midori: ¿Qué estás haciendo?

Delico: Escribía algo...

Midori: Yaaa veo, bueno supongo no me dirás que es.

Delico: Por el momento no. 

Midori ríe un poco, — Está bien, apuesto que es para Daerlix — cierra los ojos mientras se acuesta.

Delico se pone ligeramente rojo. 

Soy patético para esto.



— ¿Qué tiene de especial ese Marvin? — Pregunta Darkness mientras arrastra su maleta fuera de la casa. La noche había llegado, el cielo estrellado iluminaba el rostro de los cuatro. Delico voltea a ver por ultima vez la fachada, concentra la mirada en la ventana de su habitación, esperando que la carta que había dejado sobre la cama, llegara sana y salva a manos de aquella chica que hacia latir su corazón de manera desenfrenada.

Hansel: Es...un...robot, con reinicio de memoria cada que tú se lo programes. Si alguien pregunta, no sabrá nada de nada. Mas que sus habilidades para pilotaje. — Se rasca la cara.

Midori: Interesante.

Hansel: Quedamos vernos en las canchas abandonadas de Baseball. Ahí nos llevara a su hangar, y podremos estar fuera de esta ciudad. 

Midori: ¿Hay canchas de baseball?

Hansel: Sí...por supuesto que hay. — vuelve a rascarse la cara.

Los cuatro caminaron lo suficiente, las calles desoladas por las altas horas de la noche, jugaron a su favor para que nadie supiera a donde se dirigían.  

Caminaron, exhaustos. Pronto llegaron a un viejo campo, con tribunas oxidadas, y utilería rota. Han se aparto ligeramente de ellos.

Midori: Parece que no ha llegado nuestro piloto.

Delico se sienta en el pasto seco. 

Darkness voltea a ver a Han, este se rasca constantemente la cara, preocupada se acerca.

Darkness: Han, ¿qué sucede?

Han no pronuncia palabra, ni siquiera la voltea a ver. 

Darkness apoya su mano sobre su hombro, ligeramente lo voltea. La mirada de Han se ha vuelto verde, y sus colmillos estaban más grandes. Ella retrocede por la incertidumbre, hasta que recuerda donde había visto esos ojos.

Darkness: Víctor.

La silueta de su compañero empieza volverse extraña antes sus ojos, hasta ver a aquel asesino usando la chaqueta favorita de Han. 

Darkness: ¿Qué le hiciste?

Víctor: Lo mande a descansar, justo a donde debía estar desde un principio. 

Darkness intenta sacar su guadaña, pero del suelo surgen unos lazos oscuros que la retienen. Suelta un grito de impotencia, esto advierte a Midori y Delico, quienes se levantan para ayudar a su amiga. 

Delico muerde un pedazo de piel de su brazo, dejando brotar pequeñas gotas de sangre. Midori saca una daga que anteriormente Hansel le había obsequiado. Darkness sigue forcejeando, Delico intenta hacer un ataque a Víctor, quien solo ríe y observa.

Víctor: Yo no lo haría siendo tú. 

Detrás de ellos hay más gente. Puede sentir que los empiezan a rodear.

Midori grita desesperadamente el nombre de su amiga, observa como los lazos la dejan cada vez más sin aliento. En el momento, lo único que quiere es liberarla, corre hacía ella, pero los lazos terminan de consumir el cuerpo de Darkness, pareciendo que el suelo se ha tragado a la chica. Midori se queda estupefacta, lagrimas de ira corren por sus mejillas. Esta dispuesta a lanzar el primer golpe contra Víctor. Pero un sujeto encapuchado la detiene. Tomándola del cuello, sometiéndola contra el piso.

Delico crea una cuchilla con su sangre, pero antes de atacar, prefiere dialogar un poco por temor a que le hagan más daño a Midori.

Delico: ¡¿Qué quieres Víctor?!

Víctor: Yo...nada, verlos sufrir. Divertirme con tu amiga tal vez. 

El encapuchado revela su rostro, puede observar algo que le deja la sangre helada. Aquel sujeto, esa mascara, esa despreciable mascara. Era uno de los asesinos de Dolce Pianto, con quien había peleado aquella noche, el causante de que se fueran de su hogar original. 

Delico: Tú...¡suéltala! 

Víctor: Bueno, dejare que se arreglen entre ustedes, yo iré a divertirme con....Darkness. — Se ríe maniacamente, hasta desaparecer en la oscuridad. 

La bestia de jade presiona más a Midori contra el piso. Enfureciendo a Delico, quien suelta un ataque. Su cuchilla de sangre esta casi frente al rostro de el enemigo, pero este la esquiva con sus armas. Midori ha quedado libre, quien trata de reincorporarse nuevamente. 

No hay mucho que hacer, no solo es aquel tipo de la mascara, también hay un grupo detrás de ellos, hombres con armas y malas caras. Aunque no parecían tomarle importancia a la existencia de la chica peliverde, estaban más atentos en la pelea que acababa de iniciar. 

Delico seguía lanzando golpes rápidos hacia Guido, pero este los esquivaba con facilidad, Tal vez los nervios le estaban ganando. ¿En qué momento se deshicieron de Hansel, realmente estaría completamente muerto, y Darkness, ese loco qué no seria capaz de hacerle...Midori, está herida...?

Los pensamientos comenzaron a abrumarle la mente, cada ataque era más un impulso. Midori se arrastraba con dificultad, pero quedó fuera de la vista de todos, probablemente no la veían como una amenaza, pues no portaba ningún poder...pero sí trucos bajo la manga. 

Logra posicionarse detrás de la pared humana que formaban los lacayos de la mafia, de su media saca un pequeño cerillo y un cartucho con un liquido dentro, gasolina, dulce gasolina. 

Se incorpora, respira hondo y lanza el cartucho, prendiéndole fuego, los cuerpos de los hombres empiezan a arder, su atención por fin se centra en la chica. Se lanzan al ataque contra ella, su daga atraviesa las entrañas de unos cuantos, pero un oponente más listo, logra dispararle en la pierna, dejándola invalida, se retuerce de dolor, sus medias de colores se empapan de liquido carmesí.

Los gemidos de dolor, distraen a Delico, permitiendo que Guido le diera un golpe certero en el torso, quitandole el aliento. Lo toma del cuello, y así como a su amiga, lo somete en el piso. 

Guido: Es el momento, vienes conmigo. 

Una silueta emerge de debajo de ellos, un joven ojeroso con el cabello despeinado alza la mano, encapsulando los cuerpos heridos de los lacayos en una esfera de oscuridad. Delico y la Bestia de jade desaparecen al ser tragados por el piso. 

Midori queda inconsciente por el dolor, en medio del campo, con las llamas consumiendo la hierva seca. Aquel día lleno de esperanza, se había vuelto una pesadilla.






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¿Qué pasara con los chicos?

¿todo estará perdido?


sábado, 15 de agosto de 2020

29. Egoístas.

 

En cuestión de días Hansel dejo de llegar a casa, sin embargo ninguno se había preocupado por ello, su amigo parecía extasiado por la mismísima ciudad sur. Tenía tantos amigos, chicas y lugares que visitar nuevamente, que el simple hecho de llegar a casa arruinaría su apretada agenda. 

Pero un día, sin avisar, el joven pálido irrumpió con su característica alegría a la vida casi cotidiana de los miembros de su equipo. Darkness percibió demasiada energía en él, cosa extraña en un principio, pero una vez escuchar por todo lo que había pasado y hecho, todo cobro sentido.

Midori refunfuñaba al escucharlo, le hubiera encantado visitar el viejo teatro abandonado más famosos de la ciudad, o comer una deliciosa creppa rellena de fruta.

De pronto una ola de seriedad se hizo presente, inundando la habitación con una sensación gélida. 

Hansel: Tengo la solución que tanto buscábamos. Una oportunidad de oro. 

Darkness: Te escuchamos, Han.

Hansel: Somos egoístas, apenas entendí porqué. Pusimos nuestros intereses por delante de la seguridad de Delico — Lo voltea a ver con expresión seria— ¿Que te íbamos a ayudar a controlar tu blood control? pff por favor, ninguno somos usuarios, solo queríamos un miembro fuerte como tú.

Todos se quedaron callados, Midori lo veía con cara de desprecio, ¿por qué dice esas cosas, por qué ahora? Delico solo tiene la mirada perdida mientras escucha.

Hansel: Pero algo es cierto mi querido amigo. Matar te ha ayudado a entender mejor tus poderes, — Prende un cigarrillo y lo empieza a fumar — Somos egoístas, pudimos poner a salvo a Delico desde un principio, pero este lazo que tenemos con esta ciudad nos segó.

Darkness: Ve al grano Hansel, estas diciendo cosas que no.

Hansel: Es la más pura verdad. 

Midori: ¡Cállate! No reclutamos a Delico por interés, ¿no recuerdas lo que dijimos al ver su cartel? ¡QUERÍAMOS PROTEGERLO!

Hansel: Y tengo la solución, querida. Y es que esto no se trata de solo mudarnos de sector, la clave es abandonar esta podrida ciudad. 

Un silencio casi eterno abrazó la habitación, nadie cruzaba miradas, hasta que Delico se levantó de su asiento.

Delico: El tiempo que llevo con ustedes me ha enseñado muchas cosas, y he experimentado emociones, sensaciones que en mi vida pasada hubieran sido casi imposible. Han sacrificado mucho por mi, no son egoístas, no lo veo de ese modo.

Hansel sonríe amargamente.

Midori: Si tenemos que irnos de aquí, estoy completamente dispuesta, por la verdadera seguridad de Deli.

Darkness: Tendríamos que salir del distrito...¿tal vez irnos a una isla?

Midori: Claro, un lugar que no esté tan contaminado con bandas criminales y eso.

Hansel: Mmm, puedo conseguir un vuelo, a mas tardar mañana. Solo hay que decidir a donde iremos.

Delico: Deberíamos ver un mapa.

Midori: Bueno, ¡ha empezado el momento de investigar!

La noche llegó, la sala de su casa se encontraba repleta de revistas, viejos periódicos, y libros. A Darkness y Hansel no les gustaba hacer uso de la tecnología, como celulares o computadoras, por cuestión de seguridad, replicaban ellos. La búsqueda se hizo larga, pero el resultado fue más satisfactorio. 

Darkness, con un montón de papeles acomodados en la mesa central de la habitación, revisa cada hoja detalladamente. Finalmente está lista para hablar.

Darkness: Según lo que hemos encontrado, Rahona sera nuestro destino. Una pequeña ciudad, ubicada en una isla mayormente concurrida por turistas, al sur del continente. Lo cual me parece magnifico.

Midori: Si realmente se ve como en las fotos, estaríamos mudándonos a un paraíso. 

Hansel: Bien, tendré que ir a ver a Marvin, él sabrá como transportarnos de manera segura y casi anónima. 

Delico: Bien, supongo que también tendremos que despedirnos de nuestros amigos.

Hansel: Sería muy conmovedor, pero no podemos confiarle absolutamente a nadie nuestra ubicación. Por seguridad de nosotros, y quien sabe, también de ellos. 

Pasada la media noche. Hansel se fue de la casa, para ver a ese tal Marvin. Darkness se encerró en su cuarto, Midori y Delico se quedaron en la sala. 

Midori: Que mal, me hubiera gustado despedirme de Miram, Neo, Mylo, Simon y Ren. —Suspira— Y Daerlix, claro... —Voltea a ver a su amigo.

Delico: ¿Crees que sería demasiado irresponsable...si me escapo para verla?

Midori: ¡Ay, como en las películas!

Delico: Me gustaría charlar con ella, sobre...lo que siento.

Darkness interrumpe la atmósfera con su sombría presencia, ve con ojos de desaprobación a Delico,

Darkness: Si vas con ellas la vas a exponer. Cuando no estemos, no la vas a poder defender, si a la mafia se le ocurre buscarnos, harán todo lo posible para sacar información.

Midori y Delico sintieron el golpe directo de esas palabras, al chico pelinegro pudo sentir como se le achicaba el corazón. 


A la mañana siguiente, en una pequeña casa ubicada en la ciudad vecina, un elegante zorro agoniza en una fuerte fiebre, su amiga y fiel compañera, está a su lado, intentando mejorar su estado.

Miram cambia el trapo mojado de la frente de Neo, Su amigo se ve en un estado deplorable.

Neo intenta decir algo entre jadeos.

Neo: De-...Deli...co

Miram: Shhh, no te esfuerces demasiado. Delico está bien, recuerda que tiene a su lado unos maravillosos amigos.

Neo: N..-no, Ha..a..n... —La fiebre hace que se desmalle. 

Miram corre a llamar a una ambulancia, por una extraña razón, sus poderes curativos no estaba haciendo efecto en su amigo. 





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Uff uff, tenia intenciones de hacer más largo este capitulo, pero mejor dejo la mejor parte para el próximo, así no me quedo sin contenido tan rápido xD
Espero les guste, juju.


    Luna

viernes, 12 de junio de 2020

28. La chica con espíritu de Robin Hood.


Los meses habían pasado más rápido de lo que pudieron imaginar. Pero tenían que admitir que la vida en la parte sur de la ciudad, era bastante aburrida. Se mantenían distraídos haciendo pequeños encargos de vecinos, desafortunadamente para los amantes de aventuras, las tareas asignadas constaban más en trabajo fisco, no tanto en resolver misterios o darle caza a un asesino serial. 

Daerlix seguía visitando la casa, pero ya no lo hacía tan seguido. Deja canastas rellenas de fruta de temporada en la mesa del comedor cada que viene. Un gesto que todos agradecen, pero que Darkness disfruta más. Neo y Miram escriben de vez en cuando, cada carta llega impecable, con un sello elegante, marca de acuerdo a la extravagante personalidad de su amigo.  

Hansel sale dos veces a la semana, va a visitar viejas amistades, Midori sospecha que todavía va a espiar a Lorna al cementerio. Pero nadie se ha animado a seguirlo, finalmente estarían invadiendo su privacidad. 

Delico decide tomar una caminata diurna, la casa esta rodeada de campos de cultivo, alejada de la parte urbana del sur. El pastizal amarillo verdoso, el cielo azul y despejado, suspira, siento una punzada en el corazón, ¿es un buen momento para estar vivo? Sí — piensa para si mismo— Claro que lo es. 

Camina un poco, con la mente en blanco, observando el paisaje, los arboles se sacuden suavemente. Por un momento se siente seguro, como si nada fuera a pasar. Algunos granjeros pasan a su lado, montados en sus bicicletas, se saludan amablemente.  

El camino empezaba a estar más abundado por arboles. Casitas viejas y destrozadas de madera se esconden bajo el abundante follaje. Pero que curioso lugar. 

Toma asiento en un viejo tronco tirado, las aves cantan, las hojas bailan, y rayos de luz que se filtran por las copas de los arboles calientan delicadamente su rostro. 

Todo era paz, hasta que escucho algunas ramas y hojas secas tronar constantemente, voltea a su alrededor, pero no percibe a nadie. 

Intenta relajarse nuevamente, pero alguien lo taclea por la espalda. Lo dejan sometido en el suelo boca abajo, Delico trata de luchar, pero la persona sobre él es bastante pesada.

Delico: ¿Qué haces? — Forcejea tanto como le es posible.

Persona: ¡¿Dónde está esa malcriada?!

Delico: ¿De quién hablas? Seguro no tengo nada que ver.

Persona: De la mocosa con cabello verde.

Delico: ...¿Midori?, ¿cómo la conoces? — En este punto dejó de intentar apartarse, la curiosidad era más grande.

Persona: Como sea que se llame, se la ha pasado robando de mi local, y me dijeron que aquí vive. ¿Dónde demonios está?

Delico: ¿Eh? Midori no vive aquí, y que yo sepa no ha robado nada...

Persona: No te hagas el chistoso conmigo muchacho — Ejerce más presión sobre el cuerpo de Delico, dejándolo sin aire. 

El dolor se hace cada vez más insoportable, por qué cada que está teniendo un buen momento, lo tiene que involucrar en situaciones comprometedoras. Detrás de un gran árbol, una chica de cabello verde azulado se deja ver. 

Chica: ¡Déjalo! Él no tiene nada que ver conmigo.

El hombre pesado berrea antes de quitarse de encima de Delico. 

Al sentir su cuerpo liviano otra vez, observa como los dos sujetos se alejan a lo largo del camino. Se incorpora y sacude su ropa, vaya momento para interrumpir su calma. Por seguridad decide no meterse en el pleito de esos dos. Podría parecer paranoico, pero era lo mejor.

El sol seguía en su esplendor, no pasaban de las 6 pm. Se estiro un poco, para después tomar camino a casa. Para ser sincero, las costillas le dolían. 

Tarareaba una canción a medias, caminaba despacio para disfrutar el agradable clima. A lo lejos, en una pequeña casa de granjero, la chica de cabello azul verdoso se encontraba rodeada de pequeños, de una bolsa sacaba grandes panes y frutas frescas. Delico decidió quedarse quieto para presenciar lo que estaba pasando.

Al terminar, la chica tomo el sendero para salir al camino principal, encontrándose de frente con él.

Delico: ¿Eso fue lo que le robaste a aquel hombre?

Chica: No te importa — Pasa de largo.

Delico: Espera, no quiero juzgarte. Me parece algo bueno de tu parte...ya sabes, darle a los que no tienen.

Chica: ...Sí, lo que sea —Susurra y baja la mirada, Delico la observa, sus piernas están completamente rasguñadas, algunos moretones florecen en sus pantorrillas. Algunos viejos curitas se esfuerzan para mantenerse pegados a su piel.

Delico: ¿Necesitas ayuda? — Con la mirada indica que se refiere a sus heridas.

Chica: No hace falta, sé curarme sola...gracias, supongo. 

Delico: Tengo vendas y antisépticos en casa, podemos ir...no soy ningún raro, por cierto. 

Chica: Ya ya, no quiero tu ayuda. 

Parecía ser en vano insistir, no dijo más, solo observó como se alejaba. Retomo el paso, que mal se siente no poder ayudar a alguien, y pega bastante bajo que no quieran recibir tu ayuda. Con un mal sabor de boca, llegó a su casa. Midori dormía una siesta, Darkness meditaba en el jardín, y Hansel no estaba. 

Se sentó en el sillón, contemplo la sala vacía. Piensa que no sería mala idea ir a visitar a Daerlix, tal vez invitarla a cenar, salir a algún lado. Sus pensamientos rosas se vieron interrumpidos por un golpeteo en la puerta. 

Al abrir, se lleva la sorpresa de ver a la chica de hace un rato frente a él, con los brazos cruzados, y una mueca en el rostro.

Delico: Me seguiste.

Chica: Reconsidere tu oferta. No tengo más curitas, además. 

La invita a pasar, ella se sienta en un sillón, mientras que él va por un botiquín. 

Delico: Coincide que hago bastante uso de estás cosas, muy a mi pesar — Refiriéndose a las vendas.

Chica: ¿Eres muy torpe al caminar o algo así?

Delico: Jeje, no, por otros motivos. — Moja un algodón con el antiséptico. — Deja veo tus heridas.

Chica: ¿Eh? ¿T-tú vas a curarme?

Delico: Claro, pero si quieres puedo dejártelo a ti. 

La chica lo ve, ligeramente sonrojada, pone sus piernas sobre las rodillas de Delico. Este le pasa el algodón por la heridas abiertas, luego las venda cuidadosamente. 

Delico: Ya está, puedes llevarte algunas vendas nuevas, te las regalo.

Chica: ...Por qué eres tan amable...conmigo. — Susurra avergonzada. 

Delico no la escucha, está concentrado en prepararle un pequeño botiquín a su invitada, para que se lo lleve.

Chica: ...eres muy lindo.

En ese momento voltea  a verla, ella se sonroja como un tomate. 

Delico: Perdón, estaba pensando en otras cosas, ¿dijiste algo? 

Chica: No no, nada, estaba pensando en voz alta, nada importante.

Delico: Bien, toma — Le entrega una bolsita — Aquí encontraras lo necesario para curar tus heridas. 

Chica: Gracias, perdón por rechazarte hace rato.

Delico: Sé que no es normal confiar tan rápidamente en extraños.

Chica: Ni que lo digas.

Delico: ¿Desde cuando le llavas cosas a esos niños?

Chica: Hace meses que lo hago, la madre trabaja de empleada de aquel hombre gordo que te aplastó. Es un desgraciado con ella, su familia es de bajos recursos. No tienen mucha suerte con la venta de sus cosechas. Agh, me parte el corazón. Ese maldito, tiene bien merecido que le robe sus cosas...no quiero involucrarte con lo que hago, tampoco me excuso para decir que robar está bien, pero detesto que la gente se aproveche de los más vulnerables. 

Delico: Entiendo tu sentir.

Lo voltea a ver, y le regala una pequeña sonrisa. Se levanta del sillón, su tiempo de estar ahí ha terminado. 

Delico la despide en el marco de la puerta. Algo le hace llamarle, ha olvidado algo importante. 

Delico: ¡Espera! No te vayas.

La chica lo voltea a ver. 

Delico: ¿Cómo te llamas?

Chica: Soy Aberdeen.

 Se despide haciendo un gesto con la mano, y se esfuma en la reciente noche. 

Midori va bajando de la escaleras, con el cabello esponjado y los ojos entre abiertos, sin duda no tendría mucho de haber despertado. 

Midori: ¿Estabas con Daerlix? — Dice mientras se estira.

Delico: N-no...¿por qué?

Midori: Te escuchaba muy animado.

Delico: Jajaja eso, es solo que se siente bien ayudar a los demás, ¿a que sí?








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Que bien se siente regresar, aun si nadie me espera uwu
He tenido un año complicado, empecé varias cosas, pero por la situación mundial se han pausado. 
Tampoco me he sentido con ganas de crear o escribir, hoy he hecho un gran esfuerzo.
Extraño estar en una comunidad activa, si saben de un lugar donde pueda publicar mi historia o mis personajes y sean "bien recibidos" agradecería mucho que me dijeran :'D
De todas formas no voy a dejar blogger xd 

Espero mínimo llegar a los 30 capítulos esté año, me voy a esforzar. 

Gracias por leer.

Luna.





viernes, 14 de febrero de 2020

27. Amor secreto.


Ver lluvia a mitad de invierno no era tan común. El frío abrazaba la tarde, las gotas de lluvia golpeaban la ventana del departamento de Guido. Con delicadeza, pasa una gaza desinfectada por sus heridas, aquella pelea con Bloodmoon le había dejado mal sabor de boca.

A un costado una taza caliente de té lo espera. La habitación está iluminada por una tenue luz blanca. Aunque el tiempo no fuera el mejor, él estaba dispuesto a salir. Su cafetería favorita tenía promociones por ser el día de San Valentín.

Tomó su chamarra favorita, se cruzo una bufanda, y con su mochila en mano salió de su departamento. La tarde era tranquila como acostumbraba, las calles estaban algo transitadas, aun con la lluvia, las personas buscaban celebrar el amor y la amistad.

El local estaba un tanto lleno, era normal. Entró y tomó asiento en una de las mesitas cercanas a la ventana. Pidió lo de siempre, un té chai y un strudel de manzana. Saca de su mochila un libro, el cual empieza a leer y hacer anotaciones, pronto tendrá exámenes en la universidad y quiere estar lo mejor preparado.

Por desgracia las heridas empezaban a arderle. Había acordado ver a Don Tiziano para tratarlas con un profesional, pero algo lo detenía, su orgullo. Escuchar las palabras de Orfeo aquella noche, llamándolo hijo del jefe, seguían causándole conflicto. Y la idea de que todos en Dolce Pianto creyeran lo mismo, lo atormentaba.

Don Tiziano nunca le mostró cariño, sin embargo le dio las herramientas para crecer como persona, pero no fue todo gratis. La condición era que se volviera asesino de la mafia, el mejor que podrían tener.

Sus pensamientos le estaba causando mucho revuelo, así que pagó la cuenta y se retiro del lugar. Mientras caminaba, el cielo empezaba a contrastar colores cálidos con las nubes grises. Era un panorama muy bello, aquello le recordaba que la Bestia de Jade no lo era todo, él no es solo eso.

Sacó de la mochila su cámara, era buen momento para capturar el cielo. Momentos como ese ayudaban a armonizar la rutina.


-

Delico y Midori tenían una charla vaga en la sala de la casa. Darkness descansaba en su cuarto, mientras que Hansel había quedado de verse con unas amigas de la zona. La lluvia no paraba desde hace rato, y la señal de la televisión era muy mala, la pantalla estática alumbraba la habitación.

Midori: Ah, yo quería ver la T.V, son fechas en las que pasan esas películas románticas, malas y empalagosas, pero se han vuelto como una tradición para mi. —Suspira derrotada.

Delico la mira, le causaba gracia como se comportaba su amiga, pero algo más lo tenía pensativo.

Midori: A veces imagino como sería tener un novio, pero no creo que esas cosas se han completamente para mi, supongo que cuando crezca aun mas cambiare de opinión, no sé.

Delico asiente, aunque esta vez no parecía prestarle mucha atención. Midori se percata de ello, así que decide tomar partido de la situación.

Midori: He pensado en cortarme el cabello, y pintármelo de morado, ¿se me vera bien?.

Delico asiente.

Midori: No, lo dudo, me vería muy rara, además me gusta mi cabello largo. ¿Tú te lo teñirías?

Delico asiente nuevamente.

Midori: ¡Wow! ¿Me dejarías hacerlo por ti?

Delico aun perdido en sus pensamientos, vuelve a asentir.

Midori lo mira fijamente. —Estás pensando en Daerlix, ¿verdad?

Aquello lo hizo saltar, escuchar aquel nombre lo había regresado a la realidad.

Delico: ¿Y..yo? ¿Por qué pensaría en ella? jeje —Se ríe nervioso.

Midori: Pues por lo mismo por lo que te estas poniendo nervioso.

Delico: ¿Oh sí?

Midori: ¡No seas tontito, se nota a leguas que te gusta!

Delico: No lo grites, tal vez está afuera.

Midori: Jajaja, ternura. ¡No lo niegas!

Delico: No...bueno, ¿tan obvio soy?

Midori: Un poco, pero no te preocupes, tu secreto está a salvo conmigo —Guiña un ojo.

Delico: Confió en ti —Sonríe.

Midori: ¡Que bonito! — Emocionada — ¿se lo dirás?

Delico: No lo creo...

Midori salta de su lugar para ponerse frente a frente de su amigo. — ¿¡ Q U É ?!

Delico: No sé que decirle...además, creo que Hansel también siente algo por ella. Si tuviera que elegir entre él y yo...bueno...

Midori: No pienses así Deli, ¿es la primera vez que te gusta alguien, cierto?

Delico asiente cabizbajo.

Midori: Mira, yo no soy experta en el amor, tampoco tengo experiencia, pero lo que me ha enseñado el cine romántico, es que....bueno, realmente no me ha enseñado nada — se rasca la cara— pero podemos tomar ideas para que conquistes a la chica de tus sueños. Además, —le susurra— si yo tuviera que elegir entre Hansel y tú, definitivamente te elegiría, jiji.

Escuchar a su amiga tan entusiasmada y positiva respecto a sus sentimientos le causaba gracia, pero le reconfortaba que alguien lo apoyara.

Midori: Desde ahora los dos tenemos una misión secreta, no le diremos a los demás, menos a Han, ya sabes porqué...

Delico: Quedo completamente a tus ordenes, señorita conocedora del amor.

Midori: Te entrenare para que te vuelvas todo un príncipe encantador.

Los dos rieron, en ese momento la señal del televisor regresó a buen estado, en el canal estaban transmitiendo ni más ni menos que una película mala y empalagosa, justo de las favoritas de Midori.





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Holaaaaa, ¿qué tal? 
He regresado, mentiría si dijera que me tome unas vacaciones, porque no es así, ya entré a la Universidad *llora*, me está quitando más tiempo de lo que pensé, -bueno no., sí era consciente que me demandaría mucho tiempo-, pero bueno, me di una escapadita para escribir algo, pueden considerarlo un especial de San Valentín, o no(?
Espero no tardar mucho con el próximo cap! Nos leemos ~

Luna



domingo, 12 de enero de 2020

26. El ático.


El viaje había sido pesado, y aunque solo se tratase del otro lado de la ciudad, el panorama era completamente diferente. No había luces ni ruido como en el norte, la noche era amena, no había gente riendo y paseando por las calles. Parecía un lugar aburrido.

Daerlix les enseño la casa de su tía, era bastante antigua y elegante, casi como una mansión. El jardín era un lugar espectacular, tenia arboles frutales y todo tipo de flores. A pesar de ello, el lugar se sentía frió y solo, tenia sentido el no querer quedarse sola en esa casa.

Las habitaciones eran suficientes para cada miembro, cada quien busco una para acomodarse. Por ahora lo único que anhelaban era descansar.


A la mañana siguiente, Daerlix se despidió de los chicos, tenía que regresar a su residencia, si no tendría problemas con la dueña, pues había pasado ya bastantes días fuera de esta.

Hansel y Darkness se encargaron de hacer el desayuno, cortaron algunas manzanas de los arboles del jardín para ponerlas al centro de la mesa. Y cuando fue el momento, los cuatro se sentaron a degustar los alimentos.

Midori: ¿Nadie más sintió escalofríos en la noche?

Darkness: No, pero admito que me sentí un poco inquieta antes de quedar dormida.

Delico: Tal vez estaba demasiado cansado, que me quede perdido una vez toque la almohada.

Hansel: ¿Estamos viviendo un momento paranormal? — Dice mientras da una mordida a una manzana.

Darkness: Puedo solucionarlo.

Midori: ¿Harás un exorcismo?

Darkness: Si es necesario, sí.

Midori: Que miedo.

Hansel: Sé de alguien que podría ayudarnos, de una forma más pacifica —Voltea a ver a Darkness.

Darkness: Como quieras.

Midori: Oh cierto, ¿tu eres del sur, no Hansel?

Hansel: Pues, eso creo. Cuando desperté con...mi nueva vida, estaba en esta zona de la ciudad. Conozco a varias personas de aquí, de hecho debería ir a hablar con algunas para que nos llegue trabajo.

Delico: Bueno, tenemos todo el día, podemos ir a conocerlos.

Midori: ¡Sí! Quiero conocer a tus amigos del sur juju.

Hansel: Primero hay que arreglar el asunto de la casa.

Darkness: ¿Entonces a dónde iremos?


Tras caminar lo suficiente, los cuatro se encontraban frente a la entrada del cementerio local. Los arboles dejaban caer sus pocas hojas frente a ellos, los colores de la naturaleza muerta contrastaba con el lugar.

Midori: Eh, un cementerio —Dice desanimada— Genial lugar para pasar el rato.

Hansel: Solía merodear este lugar buscando respuestas. Aquí conocía a...

Antes de que acabara de pronunciar palabra, una pala salio como proyectil hacia Hansel, pero esta no le hace nada, pues logra atravesar su cuerpo fantasmal. Una chica de cabello gris y ojos azul verdosos se aproxima con paso molesto.

???: Tú — Refiriéndose a Hansel — Creí que habíamos quedado en algo, no te volverías a acercar a mi cementerio.

Hansel: Sí yo también me alegro de verte.

Midori: ¿Qué está pasando aquí?

Hansel: Les presento a Lorna, mi primer amor con esta nueva vida.

Lorna se ruboriza, pero más por la molestia que por la vergüenza.

Lorna: No digas tonterías, solo venias aquí para molestar.

Hansel: Admito que mi comportamiento no era el mejor en ese entonces.

Lorna: Insoportable, eso eras, un pervertido de primera.

Midori: Parece que fue de tus primeras victimas con tus habilidades de fantasma.

Darkness: Comprendemos tu desagrado, de verdad que lo hacemos.

Hansel: Hey, no puedo ser tan insoportable — Se rasca la cara.

Lorna: ¿Qué te trae por aquí?

Hansel: Necesitamos uno de tus peluches.

Lorna: Mmm, tiene mucho que no hago uno.

Hansel: Recuerdo cuando me ofreciste uno, que tierna.

Lorna: Pensé que querías un lugar para descansar, pero solo querías venir a espiarme.

Hansel: Jajaja, dejemos esto en el pasado...por favor.

Delico: ¿Haces peluches?

Lorna: Sí —Suspira— Los hago para darles un hogar a las almas en pena.

Darkness: Que linda.

Lorna: Disculpa por comportarme así contigo hace un momento, llevo días sintiéndome exaltada, y verte me ha puesto los nervios de punta.

Hansel: No te preocupes, pongo nerviosa a cualquiera.


Después de una conversación corta, los cinco se pusieron en marcha a la casa.

El frío del lugar hizo a Lorna estremecerse, podía sentir que algo no iba bien. Recorrió cada esquina de la casa, con la esperanza de poder comunicarse con alguien, pero fue en vano.

Lorna: No puedo hacer nada si la otra parte no quiere hablar.

Darkness: Bueno, creo que el exorcismo es ahora una opción.

Midori: ¿Es una broma?

Darkness la mira seria.

Midori: Supongo que no.

Lorna: No he ido a ver el jardín, tal vez encuentre algo ahí.

Delico: Te acompaño.

Lorna: Vale.

Los dos pasaron por la sala, luego a la cocina donde está la puerta para salir al jardín. La tarde abrazaba al jardín, los colores verdosos se combinaban con el naranja del sol. A un lado de los manzanos, una mujer de piel pálida y ropas viejas descansaba.

Lorna: Hola, ¿eres tú la dueña de la casa?

Mujer: No — Dice melancólicamente— Pero aquí están mis memorias.

Lorna: ¿Tus memorias?

Mujer: —Asiente— Me las quitaron, y las encerraron en la casa. Pero no puedo poner un pie ahí, no soy bienvenida. Me he limitado a pasar tiempo bajo este manzano, y quedarme frente a las ventanas de la casa, esperando que algún día pueda pasar.

Lorna: ¿Puedo ayudarte a buscarlas?

Mujer: ¿Lo harías?

Lorna: Claro, solo dime como lucen.

Mujer: Han pasado siglos, lo he olvidado.

Lorna: No te preocupes, haré lo posible para encontrarlas.

Delico: ¿Realmente hay alguien ahí?

Lorna asiente.


Una vez les explico la situación a los chicos, todos se pusieron a buscar. ¿Las memorias de una muerta? ¿Cómo se encuentra eso? Como referencia tenían una vaga descripción de la mujer. Buscaron en cada rincón de la casa, en cada mueble, armario y cajón. Nada parecía ser lo que necesitaban.

Midori: No hemos buscado en el ático.

Delico: Lo intente, pero esta bloqueado.

Lorna: Tal vez Hansel pueda traspasar la puerta.

Darkness: Excelente idea.

Hansel: Si no queda de otra...

La puertita estaba trabada, justo como lo había dicho Delico. Hansel traspaso el techo de madera, el ático era un lugar polvoriento y lleno de cachivaches. Una caja enorme estaba encima de la entrada, por eso aunque jalaran, la puerta nunca se iba a abrir.

Tal vez todas esas cosas le pertenecían a la tía de Daerlix, aunque por la apariencia de algunos objetos, parecían que llevaba una eternidad ahí, probablemente no había acceso al ático desde hace siglos.

Entre tantas cosas, lo primero que hizo fue buscar cajas, cajas con recuerdos, con fotos, con lo que fuera. Así encontró una pequeña cajita de madera decorada con bailarinas y flores. Había un pequeño diario, y una que otra foto. Tal vez esto era lo que la mujer quería.

Tomo la cajita, y de la misma forma que entro al ático ahora hizo lo contrario.

Darkness: Estas algo polvoriento.

Hansel: No sabes como está ahí adentro.

Midori: ¿Encontraste las memorias?

Hansel: Eso creo — Le entrega la caja a Lorna.

Lorna: Iré a hablar con ella, espero que esta caja sea lo que buscamos.


Lorna tardo en hablar con la mujer, todo indicaba que las memorias habían sido halladas. De repente, aquel frío gélido que recorría la casa, se limito a ser un frío de invierno.






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Les presento a Lorna Collingwood, no es una personaje nueva ni nada, ya tiene sus añitos que la cree, solamente que no le había puesto mucho protagonismo. Ella es conocida de Hansel, como lo dice el capitulo, fue de las primeras personas en lidiar con Hansel fantasma xD.

¡Espero les haya gustado!
Cualquier duda las respondo en comentarios uwu
Bye~


Luna
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    

domingo, 29 de diciembre de 2019

25. Al sur.


Los ojos le pesaban, con dificultad se sentó en la cama. Al ver a su al rededor, una taza caliente de té le esperaba en la mesita de noche. La habitación le causo nostalgia, había estado aquí hace casi un año.

Se asomo a la ventana para ver el tiempo, como recordaba, estaba nublado. Realmente no podía saber la hora, las nubes grises lo hacían incierto.

Tomo su playera de cuello alto, y con delicadeza se la puso. Cuando estaba dispuesto a abrir la puerta del cuarto, alguien más se le adelanto desde afuera. Hansel y Neo lo miraron aliviados, por fin había despertado.

Neo: Cuanto tiempo sin verte viejo amigo. Ya me han contado lo de las cartas, una lastima que no les hayan llegado a tiempo.

Delico: Neo, que alegría verte.

Hansel: Ven, las chicas están en la sala, se pondrán felices al verte.

Con pasos lentos, pues el cuerpo le dolía, llegó a la sala, donde Darkness tomaba café, y Midori leía una revista vieja.

Midori: — Interrumpe su lectura para ver a Delico, los dos comparten la mirada, están feliz de verse el uno al otro—

Delico. ¿Cuantos días estuve dormido?

Darkness: Los suficientes para que Miram te cuidara.

Hansel: Durmió contigo toda la noche, que celos —Dice de broma.

Como si la hubieran invocado, Miram salio de la cocina con una bandeja y más tazas encima.

Midori: Deja te ayudo con eso. — Se levanta de su asiento, tomando la bandeja.

Miram: Gracias Mido. ¡Oh Deli! , al fin estas bien.

Delico: Estoy bien gracias a ti. Disculpa las molestias.

Miram se sonroja un poco, dando pequeñas palmaditas al aire.

Miram: No fue nada, me gusta ayudar, ya sabes.

Neo toma asiento, pero primero bebe un poco de té.

Neo: ¿Qué harán ahora?

Delico recorre la habitación con la mirada, como si buscara algo o a alguien.

Darkness: No podemos regresar a casa, seguro ya saben donde vivimos.

Midori asiente, reafirmando lo que su amiga acababa de decir.

Se quedaron unos minutos en silencio, hasta que este fue interrumpido por el chirrido del timbre. Neo se apresuro a abrir, Daerlix se adentro a la casa, sosteniendo bolsas de compras.

Daerlix: Traje las vendas y el algodón. Mylo y Oli tuvieron que hacer otras cosas, pero te mandan saludos. — Voltea a ver a Delico.

Delico: Gracias, me hubiera gustado verlos.

Hansel: Quien quiere ver a esos dos, cuando tenemos a esta belleza frente a nosotros. — Delico podía jurar que le estaban  brillando los ojos cuando dijo aquello.

Daerlix deja salir una risita, ¿estaba conmovida o apenada? De todas formas, su presencia hacia que le palpitara el corazón a dos de ellos.

Midori suspira derrotada.

Midori: ¿Ahora viviremos en la calle?

Hansel: Una lastima que Sweet Lips quebrara, podríamos haber pedido asilo ahí.

Darkness: No hubiera sido un lugar...apropiado.

Hansel: Pero si muy acogedor.

Midori niega con la cabeza.

Miram: Podriamos buscarles una casa cerca, ¿cierto Neo?

Neo: Su camino no está en esta ciudad. — Se cruza de brazos.

Daerlix: Yo podría ayudarles.

Hansel: Te escuchamos.

Daerlix: Hace unas semanas me heredaron la casa de una tía. Está hasta el sur de la ciudad, además es muy grande, y fría — Se estremece— No pienso vivir ahí. Pero si ustedes la requieren, estaría muy feliz que la ocuparan.

Hansel: Eres un sol. ¡Pues ya esta hecho! Nos vamos al sur muchachos.

Midori: ¿Pero el sur no era una zona que querías evitar?

Hansel: Bueno sí, pero en este momento no estamos para ponernos dignos. — Se encoge de hombros.

Darkness: Sera un cambio gigante. —Suspira.

Delico: ¿Y qué sera de ti Daerlix?...Si, si se puede saber.

Daerlix: No te preocupes por mi, vivo con unas amigas en una residencia cercana. Podre visitarlos y llevarles un poco de fruta.

Hansel: ¡Esplendido!

Daerlix vuelve a reír.

Darkness: ¿Entonces...? Viviremos en la casa abandonada de la tía, a kilómetros de distancia de nuestra casa, ¿sin nada?

Hansel: Podemos ir por nuestras pertenencias, no todas evidentemente. Solo lo necesario hasta que se calmen las cosas.

Midori: Faltan unas horas para el anochecer. Debemos actuar ahora o nunca.

 Los cinco se despidieron de Neo y Miram, haberlos visto fue bastante agradable. Caminaron el mismo camino que habían tomado cuando lo reclutaron, el olor a tierra mojada y la hierba le hacían suspirar.

Hansel: Imagina que tuvimos que hacer todo este recorrido con tu cuerpo inconsciente.

Delico: Lo...lo lamento.

Hansel: Jaja, no te preocupes hombre, todo sea por tu bien. Por nuestro bien.

Midori: ¡Somos una familia!

Hansel: Así es Mido.

Daerlix: Que lindos.

Hansel: No más que tú, guapa. — Le guiña un ojo.

Delico tenia que admitirlo, sentía una presión en el estomago cada que Hansel coqueteaba con Daerlix. ¿Eran estos celos?

El camino fue largo, y agotador. Al llegar al edificio gris y manchado por la lluvia al cual llamaban casa, entraron sin más. Tomaron lo necesario, llenaron escasamente mochilas con sus cosas. El tiempo que estarían fuera era incierto.

El adaptarse a un nuevo hogar les causaba muchas emociones, miedo, curiosidad, esperanza. Lo único que los alentaba era que estarían todo juntos, además habían hecho una nueva amiga.

Delico miro por ultima vez a través de su ventana, la nieve cubría las calles tenuemente iluminadas,la noche abrazaba la ciudad, a decir verdad, extrañaría esa vista.






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Les dejo nuevamente una canción uwu

Espero les guste el capitulo, es cortito y tranquilo, justo para despedir el año.

Muchas gracias por el apoyo que le has dado a mi historia desde hace tres años, vamos por el cuarto.

Sé que Blogger se ha vuelto un lugar solitario, pero de verdad, agradezco muchísimo que entre hasta acá para dejar un comentario tan lindo como siempre <3

Mis mejores deseos para el 2020, y que tengas un bonito fin de año.

Con mucho amor, 

Luna






jueves, 26 de diciembre de 2019

24. Bestia de jade.


Mirara donde mirara, no había escapatoria de frente. Aquel hombre que le tapaba el paso empezó a girar las cadenas, haciendo que las cuchillas rozaran contra el piso, una y otra vez. Delico se quito la chamarra, tenia tiempo que no era necesario auto lesionarse para defenderse.

En su desesperación, y al ver que cada vez las cuchillas se acercaban más y más, opto por morderse la mano, arrancando un poco de piel, haciendo que la sangre empezara a brotar, ¿pero eso sería suficiente?


-
En el camino, Midori corría, corría lo más rápido. Maldecía no contar con un teléfono en esos momentos. La casa estaba a pocos metros, cuando un par de personas le bloquearon el camino, el desfile navideño había empezado.


Delico observo a su oponente, había tomado el mango de los cuchillos, intento impactar el filo contra su torso, pero él lo impidió endureciendo su brazo con su sangre, sin embargo logro perforar un poco su piel, haciendo que aquel liquido rojo cayera al piso.

Delico: ¿Trabajas para Dolce Pianto? — Pregunta ingenuamente, no puede evitar hacer una mueca de dolor, empezaba a arderle.

Desgraciadamente no recibió respuesta. Pero muy en el fondo sabía que era así.


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Le costo un par de minutos pasar por toda la multitud. Finalmente cuando llegó a su destino, los chicos la miraron extrañados, podían sentir su angustia.

Midori: Delico desapareció.

Aquellas palabras fueron suficientes para interrumpir las actividades de sus amigos. Tomaron los primeros abrigos que encontraron y se fueron en marcha.


Al querer defenderse pudo hacer unas cuchillas que salían de su brazo, con eso detenía los golpes de aquellas piezas de Jade. Aunque lograra detener y esquivar la mayoría de los golpes, otros rasguños y heridas superficiales quedaban impregnadas en su piel.

Empezaba a sentirse exhausto, tal vez la perdida de sangre le estaba afectando. Cuando finalmente toco pared de aquel callejón, vio unas escaleras para incendios oxidadas, inestables. Si lograba llegar a ellas, tal vez podría subir a la azotea.

Su rival tomo sus dos cuchillas firmemente, con toda la fuerza las dirigió a la cabeza de Delico, pero este las detuvo con su brazo, y al ver la oportunidad, le clavo una de sus cuchillas de sangre a un costado del estomago.

Le sorprendió que en vez de retirarse, luchaba desesperadamente para devolverle el golpe. Su única oportunidad de distracción había sido saboteada por la perseverancia de aquel chico.


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Le preguntaron a las personas, describían con cada detalle la apariencia de su amigo. Fueron a los locales en los que habían estado, nadie lo había visto. ¿Qué harían ahora?

Hansel: Vamos a separarnos, Darkness, revisa la zona norte del centro, nosotros iremos al sur. Nuestro punto de reunión sera bajo el árbol gigante de navidad. — Saca unos pequeños radios de su pantalón. — Con esto sera suficiente para comunicarnos.

Se separaron como había acordado Hansel, en su trayecto a Darkness empezaron a susurrarle. En este momento, su acompañante de por vida quería hablarle.

Darkness: ¿Qué quieres en este momento?

Demonio: Si yo me quisiera comer a alguien, lo llevaría a un callejón. Así que no seas tonta y busca ahí.

Claro, tenía un punto.

Caminó de cuadra en cuadra, asomándose en cada callejón, hasta que vio a su amigo sometido contra la pared, sus brazos se veían destrozados. La persona que le estaba haciendo daño era muy alta, y sus armas se miraban pesadas. En un impulso, y sin ver claramente que hacer, grito el nombre de Delico.

Los dos voltearon a verla. Perfecto para que Delico se pudiera escapar, haciendo un movimiento rápido tiro a su oponente. Dio un salto, y se subió por las escaleras oxidadas.

Darkness saco su guadaña dispuesta a pelear, pero aquella persona no le tomo importancia a su presencia. Tomo sus cadenas y las lanzo a la azotea, usándola como cuerda para subir.

Darkness: Encontré a Delico, vengan acá. —Dice por el walkie talkie.

Sabía que los demás iban a tardar bastante, así que subió las escaleras deprisa, con la esperanza que siguieran en el techo de aquel edificio. Su amigo se veía exhausto, incluso pálido.

Darkness: Delico — Intenta acercarse para incorporarse a la lucha.

Delico: Darkness, gracias que estas aquí.

Darkness observa que la persona con la que está luchando, está igualmente herida.

Darkness: Has hecho buen trabajo, deja me encargo yo ahora.

Delico: No, lo haremos los dos juntos. — Se incorpora para seguir luchando.

El portador de la mascara deja salir una carcajada.

Darkness sale primero, haciendo chocar su guadaña con las cuchillas del oponente. Y nuevamente, le empiezan a susurrar. — La mascara, quitarle la mascara.

Darkness dirige todos sus golpes a la cara, con las intenciones de romper lo que cubría el rostro del muchacho.

Al ver los movimientos de su compañera, entendió lo que trataba de hacer, así que, con sus ultimas fuerzas, saco unas cuchillas de sus brazos, y con un golpe certero, agrieto la mascara.

Finalmente, Darkness termino de romperle un pedazo de ella, dejando al descubierto medio rostro.

Al hacer esto, el chico se tapo la cara, dejando que Delico le clavara una cuchilla en la pierna izquierda.

Se quedaron en silencio un momento, la noche los abrazaba, las estrellas se asomaban como si quisieran ver aquel espectáculo, las corrientes frías de aire hacían temblar a Delico, las heridas empezaban a dolerle cada vez más.

Y en ese instante de paz, escucharon pasos. Las escaleras vibraban, los dos se pusieron en posición de ataque, dándole la espalda al chico moribundo y herido.

Para su sorpresa, eran sus amigos.

Darkness suspira aliviada.

Delico: ¡Chicos!

Midori: ¡Deli! —Lo abraza, pero su amigo hace un gesto de dolor. — Lo siento, lo siento.

Hansel: ¿Y el cadáver? — Dice de broma, al ver que estaban completamente solos en el techo.

Delico: No está muerto, está justo atrás — Voltea, pero se lleva la sorpresa de no encontrar nada. — Maldición.

Darkness: Escapo, ¿pero cómo? — En su cabeza, la misma voz que la atormentaría toda su vida le susurra — Tienen a la oscuridad de su lado.

Aquel momento se vio interrumpido, las escaleras volvieron a vibrar, una chica subía con dificultad.

Darkness: ¿Quién es ella?

Midori: Oh, ella, fue la última persona con la que interactúo Delico.

Chica: Lo estaba ayudando, pero de repente se esfumo.

Darkness solo la mira.

Chica: Yo.. Me llamo Daerlix, un gusto. — Mira a Delico, quien estaba estupefacto.

Aquella chica que le había robado la mirada, realmente existía. Su corazón empezó a palpitar muy fuerte, sentía las orejas rojas, todo se calmo hasta que su vista se nublo completamente.



-
Mientras tanto, en algún otro callejón de la gran ciudad, dos chicos conversaban.

Orfeo: Te salve el trasero Guido, wow, salve a la gran bestia de jade. — Dice orgulloso de sí mismo. —¿Crees que me den un aumento por salvarle la vida al hijito del jefe?

Guido se incorporó aún mal herido, aquellas palabras le habían hecho enfurecer, tomo una de sus cuchillas y amenazo a su compañero.

Guido: A ver, imbecille, no soy el maldito hijo del jefe, que te quede claro. Si me salvaste es por que así te lo ordenaron, no te metas conmigo.

Orfeo no se inmuto aunque tuviera la cuchilla demasiado cerca de la garganta. Solo se limito a asentir, y de un momento a otro, la oscuridad los consumió a los dos.







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Me apure en publicar para que Xime publique pronto >:3
Mi intención es subir otro capitulo antes de que se acabe el año jiji, así que todavía no me voy.

Cualquier duda pueden escribirla abajito, siempre y cuando no sea un spoiler xd
¿Qué les pareció?

Gracias por leer~

Luna

lunes, 23 de diciembre de 2019

23. Luces de Navidad.


Como olvidar esta epoca del año. De niño, Delico y su abuelito adornaban el viejo pino frente a su cabaña. Esferas, copos de nieve, luces de colores. Eran buenos tiempos.

En la sala, Midori desenreda con dificultad una serie de luces, a su alrededor hay cajas llenas de objetos de colores, Delico le ayuda a separar las esferas en buen estado de las rotas.

Tras aquel viaje, no podía evitar sentirse triste. Y sí, los chicos lo habían notado, así que propusieron decorar la casa para alegrar un poco el ambiente.

Midori: Esto es demasiado complicado, aaaah — Suspira un poco frustrada— ¿Cómo vas Deli? — Dice volteando a ver a su amigo, con la esperanza de que no esté igual de estresado.

Delico: Hay más esferas rotas — Dice decepcionado.

Midori: Eso significa solo una cosa, ¡Tenemos que ir de compras! — Su rostro se ilumina.

Delico: ¿Segura? Afuera está nevando.

Midori. Por eso tenemos ropa calentita. ¡Vamos! — Se levanta de un brinco, entusiasmada toma a su amigo del brazo.


Antes de salir de casa, tomaron un poco de chocolate caliente que había preparado Darkness. Se dirigieron al centro, aunque la ciudad siempre es un lugar triste y gris, en épocas de invierno siempre se ilumina de colores. Muchas personas salen y entran de las tiendas, los cafés están llenos, las risas de los más pequeños mientras juegan con la nieve es agradable.

Midori: Hay mucha gente, pero por la hora no creo que sea buena idea que uses la mascara, llamaremos mucho la atención.

Delico: No hay que tardarnos mucho, evitemos problemas.

Midori asiente. Su primera visitas fue a una tienda de esferas. Ahí observaron todos los diseños y tamaños existentes.

Saliendo de la tienda, la nieve empezó a caer más fuerte, haciendo que buscaran refugio en una cafetería cercana. Había mucha gente esperando lugar, así que no quedaba de otra que hacer lo mismo. Mientras tanto, escuchaban con gozo la interpretación de una banda que tocaba en el local.


Finalmente la tormenta de nieve terminó. Toda la multitud que se había refugiado en distintos comercios empezaron a salir, haciendo consigo un caos.

Midori: No te separes mucho Deli, todavía tenemos que comprar luces. — Lo toma de la mano, y entre la gente, empiezan a moverse con dificultad.

Diferentes rostros pasaban fugazmente por sus ojos, solo podía sentir como era arrastrado y empujado. Y entre el alboroto, unos ojos le hicieron perderse.

Sin darse cuenta soltó la mano de Midori, y empezó a seguir lo que lo había cautivado. Hasta encontrarse en medio de todo, reacciono, había perdido a su amiga.

Mientras intentaba ubicarse, sintió como alguien chocaba suavemente con él. Al darse la vuelta, aquellos ojos bonitos lo hicieron sonrojarse un poco. Una chica de porte elegante y coqueto pedía disculpas.

???: Disculpa, es imposible moverse entre tantas personas.

Delico contempla el rostro de aquella chica antes de reaccionar.

???:  Pero está bien, así pude dar contigo.

¿Había escuchado bien? Sacudió la cabeza para asegurarse que no estaba en un sueño. Tomo aire y se limito a contestar.

Delico: No te preocupes.

La chica asientes mientras le regala una sonrisa.

???: ¿Estás perdido?

Delico: No, no. Bueno — Mira a su alrededor— Perdí a mi amiga.

???: Oh, ¿necesitas ayuda?

Delico: Creo que sí.— La mira avergonzado — No es necesario que te quedes a ayudarme, pero agradezco la intención.

???: No hay ningún problema, me sentara bien ayudar a un chico tan lindo como tú.

Delico se volvió a ruborizar. La chica lo tomo del brazo, y caminaron juntos hasta encontrar a Midori.
Lo que estaba pasando parecía un sueño. Y aunque pasaron por todos los locales, buscaron en todas las bancas, no lograron hallarla.

Delico: Tal vez regreso a casa.

???: ¿Seguro? Podemos seguir buscando si quieres.

Delico: No quiero disponer más de tu tiempo, además ya esta anocheciendo. Puedo llevarte a casa si gustas.

???: Gracias, que lindo. — La chica sin pensarlo, se abalanzo hacía él, pasando sus brazos por su cuello, acerco sus labios lo más que pudo a su oreja, esto le puso los pelos de punta a Delico. Con dulzura le susurro. — Voltea.

Aquel cálido momento se vio interrumpido por una corriente helada. La chica se esfumo, y en cuestión de segundos las calles llenas de vida, se había limitado a un callejón oscuro.


Mientras tanto, al otro lado del centro, Midori gritaba desesperadamente el nombre de su amigo. —No, no, ¿cómo lo pude perder? — Se lamentaba una y otra vez. — Tengo que ir con Hansel y Darkness.


Delico volteó como la chica se lo había indicado. Al otro extremo del callejón había alguien tapándole el paso. Su rostro estaba cubierto por una mascara, sostenía dos cuchillas pegadas a unas cadenas. Lo único que alumbraba, eran las luces cambiantes de navidad que adornaban las calles.





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Espero les guste.

¿Qué hará Deli ahora? ¿La chica fue en algún momento real?
¿Quién es esa persona? ¿Es buena, es mala?
Eso lo sabremos hasta el próximo capitulo, tal vez hasta el próximo año, depende.

Por ahora solo me queda decirles, que tengan una bonita Navidad.
Gracias por seguir mi historia.

Luna





viernes, 6 de diciembre de 2019

22. Cartas extraviadas.


Como cada mañana Hansel revisa el correo. Sostiene un cigarro con los labios, toma el montón de cartas y lee el remitente de una por una. Para su sorpresa, habían tres cartas de Neo, los sobres estaban maltratados, incluso el color blanco se miraba amarillento ahora.

Sube a la sala de estar, ahí están los demás, Darkness lee como de costumbre, mientras tanto Midori juega con el cabello largo de Delico.

Hansel: Tenemos cartas de Neo —Dice, mientras menea los sobres en el aire.

Darkness: ¿De Neo? — Interrumpe su lectura para ver sorprendida a Hansel—.

Hansel: Ha de ser importante, pero me sorprende la calidad del sobre, por lo que recuerdo es un tipo muy especial.

Midori: No ha de ser su culpa, tal vez el cartero maltrato mucho los sobres.

Delico asiente, refirmando lo que su amiga acababa de decir.

Hansel: Bueno, que más da. Abramos esto de una vez.

Al cortar los sobre de las tres cartas, se dan cuenta que la fecha más reciente era de hace dos meses.

Hansel: Creo que ahora comprendo porque estaban en tan mal estado, esto es coreo atrasado.

Darkness: ¿Y qué dice?

Hansel se concentra en el cuerpo de la carta, por como cambio su expresión, definitivamente no era algo bueno.

Midori: ¿Y bien?

Hansel: Delico...Neo habla sobre tu abuelo, él — Traga saliva, era difícil de decir— Está enfermo.

Delico queda estupefacto, más que la enfermedad, su corazón latía más fuerte al saber que estaba con vida, tras aquel fatídico día, solo recordaba como aquellos hombres iban lastimando a la gente solo para dar con su paradero, tuvo que abandonar su casa lo más rápido, en ese entonces lo que le pasó a su abuelo era un completo misterio.

Hansel decide entregarle las hojas a él, para que terminara de leer todo lo que Neo relataba.

Delico: Tengo que volver.

Hansel: Hey, sé que es grabe, pero piensa que el lugar puede estar vigilado. No podemos exponernos.

Delico: ¿Entonces qué se supone que haga? No puedo dejarlo solo...ni si quiera sé si sigue en este mundo.

Darkness: Tranquilo, apoyo que vayamos con tu abuelo — Mira a Hansel— Creo saber dónde ir para arreglar lo de la vigilancia.

Hansel: Creo que ya sé con quien, no pienso regresar ahí.

Midori: ¿De qué hablan? ¿ A dónde vamos?

Darkness: Tengo una conocida, ella puede cambiarnos de apariencia, se dedica...

Hansel: A LA BRUJERÍA, pensar en su presencia me estremece.

Midori: Uy, suena interesante.

Delico: No es necesario que me acompañen chicos, puedo ir solo.

Midori: No no no, quiero conocer a tu abuelito.

Hansel: Es peligroso.

Midori: Shhhh, nosotros te apoyamos Deli. La familia es la familia.

Delico: Gracias chicos.


A medianoche se encaminaron a los barrios bajos, donde podías encontrar todo tipo de negocio. Entre ellos, la brujería. La conocida de Darkness ya los había ayudado, pero solo en ese entonces cuando Hansel y ella trabajaban juntos.

Darkness: Llegamos — Hace parada en una fachada lúgubre.

Midori: Que...curioso lugar.

Darkness: Es como sentirse en casa — Entra al lugar, en medio, una mujer de cabello revoltoso los esperaba — Cuanto tiempo Bríd.

Bríd: ¿Tú crees? Tiene años que no te veo linda. Ahora traes a más gente, ¿en qué los puedo ayudar?

Darkness: Necesitamos cambiar de apariencia, al menos que dure un día.

Bríd: Ya ya, puedo hacer eso. Pero les costara caro, aunque puedo hacerles un descuento por ser cuatro.

Darkness: Nosotros nos acomodamos a tus precios.

Bríd: ¿Más o menos como quieren verse?


Tras una larga espera, los cuatro salieron de aquel lugar. Bríd les había advertido que su menjurje no sabia bien, podría tener efectos secundarios, y una vez tomado, los cambios no desaparecerían hasta pasar 24 horas.

A medio día, con sus nuevas apariencias, tomaron un bus que los dejaba en la ciudad vecina, donde Neo, Oliver, Mylo y Miram vivían. La ciudad seguía igual de gris, el cielo no se veía ni un poco diferente desde la ultima vez que estuvieron ahí.

Llegar a las montañas no era fácil, la única forma era a pie, y si les iba bien, podrían encontrarse al señor Ben con su vieja camioneta.

Pero este no fue el caso. El camino marcado para subir a aquel pequeño poblado era largo, Delico todavía podía oler su sangre mezclarse con los charcos de los hombres que había asesinado para salvarse.

Y finalmente, llegaron. El lugar no había cambiado mucho, hacía casi un año que abandono su hogar. Las personas los miraron extrañados, era cierto que ya no llegaba mucha gente nueva, menos jóvenes.

Sin importarles mucho las miradas, los cuatro se dirigieron a la casa del señor Toov. Y ahí estaba, Delico toco suavemente la puerta, la señora July les abrió.

Sra. July: ¿Quienes son ustedes?

Hansel: Somos conocidos del señor Toov, recibimos unas cartas sobre su estado de salud.

Delico: Necesito ver a mi abuelo...

Sra. July: ¿Tu abuelo? Pero si el señor Toov no tuvo hijos... A no ser que...No —Observa a Delico con cuidado, era cierto que su apariencia no era la misma, pero su porte, y sus ojos eran inigualables— ¿De...Delico?

Asiente, la voz quebrada de la señora July, lo había hecho sentirse triste.

July: ¿Qué paso? ¡Estás tan cambiado! Es peligroso, no pueden quedarse mucho tiempo aquí, esos hombres, malditos, vienen a patrullar en las noches.

Delico: Lo supusimos, por eso luzco así.

July: Pasen, pasen, tienes mucho que contarme.


Luego de una taza de té, y muchos detalles, Delico fue apto para pasar a ver a su abuelo. Este descansaba en su habitación, su mesita de noche estaba llena de medicamentos. Verlo así le partió el corazón.

Acerco un pequeño banco y lo coloco a un costado de la cama. Observo un rato a su abuelo, hasta que se atrevió a hablar.

Delico: Abuelo, soy yo, Delico. — Se dirige a él de forma amena, aunque en ese momento solo quería llorar— No sabes lo mucho que estaba preocupado por ti, fue duro dejarte sin asegurarme que ibas a estar bien. No puedo quedarme mucho tiempo, creo que te imaginaras por qué. — Suspira— Estoy completamente agradecido por todo lo que hiciste por mí, me frustra saber que no puedo hacer lo mismo por ti. — Se levanta del banquito para acercarse a su abuelo— Te amo abuelito. — Le da un beso en su frente arrugada.—


Por lo que les había dicho July, no podían quedarse más tiempo, los de Dulce Pianto podrían llegar en cualquier momento, y al ver gente desconocida, seguramente no se salvaban de un interrogatorio. Aunque antes de irse, Delico escribió un par de cartas sobre todo lo que había hecho, sobre las personas que había conocido, y a todo lo que tenia que enfrentarse. Se las dejo a la Sra. July, para que en algún momento, se las pudiera leer a su abuelito.







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Pues, aquí tienen otro capitulo enfocado en Deli y su abuelito uwu
Estaba tentada a hacer esto más sad, pero mejor no, que afán tengo de hacer sufrir a mis personajes xd.

Espero les guste, tal vez haga un especial de navidad, ahora sí que mientras escribo todo lo bonito y tranquilo, porque ya se viene lo difícil (?

Gracias por leer~

Luna






domingo, 17 de noviembre de 2019

21. Bloodmoon.


La nieve tapaba todo el follaje del bosque, la pequeña cabaña del señor Toov apenas y se mantenía caliente. Un pequeño reposa cerca de la chimenea en una cuna improvisada, hecha con restos de madera recién talada. 

El cobertor que lo cubría era de color azul cielo, y con letras plateadas finamente bordadas, estaba el apellido Bloodmoon. 

Tener a un bebé en casa era algo nuevo para el señor Toov, él y su esposa no habían tenido la dicha de tener un hijo, y menos después que su esposa falleciera. Pero la llegada de aquella personita parecía un regalo divino — Tal vez Rebeka me lo mando, cuidarlo ha de ser mi propósito —.


Con el tiempo el señor Toov se encariño con el pequeño, decidió llamarlo Delico, pues su abuelo portaba ese nombre, y fue un hombre muy respetado por la gente, además de poseer un gran corazón. 

Sin embargo, su relación no era de padre e hijo, sino de nieto y abuelo.


Delico no tuvo ningún problema en crecer en las montañas, le encantaba el estilo de vida que llevaban, recoger leña, trepar arboles, comer de los frutos que daba la vegetación de la zona. El frío en las mañanas y en las noches, poder disfrutar de las tardes soleadas, sentados fuera de su pequeña cabaña. De cierta forma, sus orígenes no eran causa de quitarle el sueño, vivía ocupado y distraído, no había tiempo de pensar de dónde venían los Bloodmoon.

Se mantenía seguro y consentido, las señoras siempre eran muy lindas con él, y los señores le enseñaban sobre diversos temas. Era el único niño de la comunidad, pues la mayoría eran ancianos, o gente mayor huyendo de la estresante vida de la ciudad. 

Su presencia siempre causaba revuelo, por su edad, y por sus rasgos físicos. Además de poseer un tatuaje en uno de sus brazos, era algo vistoso en un niño. Nadie lograba asimilar que significaban aquellas marcas tribales. Realmente nadie tenia idea o conocían algo sobre el apellido que arrastraba Delico.


La llegada de la primera luna de sangre le hizo reflexionar. Las extremidades le ardían, y sus venas se marcaban cada vez más. Inmediatamente creyeron que se trataba de una enfermedad, pero realmente era una señal de donde pertenecía, de quien era.

Todo fue más claro cuando sufrió de un accidente, las heridas eran profundas, y la sangre brotaba demasiado, pero fue cuestión de segundos para que esta cesara. ¿Acaso tenia poderes de curación? Sí, parece lo más lógico, pero no era así, no exactamente.

Anciano: Parecerá una locura, pero, ¿Y si controla su sangre?

Señora: No digas tonterías, ¿qué clase de poder es ese? 

Toov: Dejemos de especular, todos lo vieron, ¿o hace falta que se los vuelva a enseñar?

Delico no prestaba mucha atención a la discusión de adultos, se distraía con un pequeño hilo de sangre que salía de su dedo, podía volverlo a un estado solido, o liquido, dependiendo de lo que quisiera. 

Entre susurro, otro grupo de ancianos discutían sobre el tema.

Anciano: Toov lo encontró hace 14 años, ¿no fue cuando los portadores de Bloodcontrol fueron declarados extintos?

Anciano 2: Tiene sentido, es que somos despistados, el apellido lo dice todo.

Anciano: Había una tribu, ¿no?, ¿qué les pasó?

Anciano 3: Los mataron a todos, decían que eran un peligro, si mutaban con otras habilidades podrían ser invencibles.

Anciano: ¡Todo por el miedo a cosas que no están seguros que pase! Que rabia.

Anciano 2: Delico ha de ser el único sobreviviente.

Anciano: No es seguro eso, pero no puedo descartar lo.


Desde entonces, los rumores de sus poderes y orígenes empezaron a correr por el pequeño pueblo, y sin querer, algunas historias habían llegado a la ciudad más cercana. 

Costaron 5 años para que las historias llegaran a la familia Dolce Pianto, ¿un chico que podía controlar su sangre? ¿Esta podría ser la oportunidad para Don Tiziano de recuperar su salud? No tenia que preocuparse de su corazón débil, siempre y cuando pudiera controlar su sangre.

Fue entonces que mando a buscar a Bloodmoon, perturbando su paz, y su tan aclamada vida en las montañas. 







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Esta vez les dejo una canción, creo que queda muy bien con la historia. 
Hasta ahora, Delico sigue sin saber sus raíces. 
De todas formas espero les haya gustado, y aprendido un poco sobre nuestro protagonista <3
Cualquier duda estoy para resolverla, siempre y cuando no sea un spoiler jiji

¿Qué les parece el nuevo diseño del blog?

Con amor,

Luna